TAUMATROPO

La práctica del taumatropo que hicimos me resultó muy entretenida, ya que es algo que nunca había hecho. En mi caso, decidí dibujar una chistera en un lado y un conejo en el otro, simulando un truco de magia. Al girar el círculo con las gomas, se podía observar cómo el conejo salía mágicamente de la chistera.

Lo mejor de esta actividad es que también me hizo aprender cómo nuestros ojos pueden "engañarse" y crear una imagen completa cuando algo gira rápido. Por ello, esta actividad puede resultar muy interesante para niños pequeños, porque les permite jugar y aprender al mismo tiempo.

Una actividad para realizar en un aula de infantil podría ser que toda la clase crease sus propios taumatropos, haciendo ejemplos como un día y una noche, un pájaro volando... Sería una manera muy divertida de explicarles conceptos científicos sin que se aburran. Además, les ayudaría a ser creativos, a usar sus manos y a entender cómo funciona nuestra visión.








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